Podemos analizar seis elementos fundamentales en el proceso
enseñanza-aprendizaje: el alumno, el profesor, los objetivos, la materia, las
técnicas de enseñanza y el entorno social, cultural y económico en el que se
desarrolla.
Los alumnos y profesores constituyen los elementos personales del
proceso, siendo un aspecto crucial, el interés y la dedicación de
docentes y estudiantes en las actividades de enseñanza-aprendizaje. Los
objetivos sirven de guía en el proceso, y son formulados al inicio de la
programación docente. La materia, por su parte, constituye la sustancia, el
conocimiento que es necesario transmitir de profesor a alumno, y que debe ser
asimilada por éste. Constituyen las técnicas de enseñanza, los medios y métodos
a través de los cuales realizaremos la labor docente. Por último, el entorno condiciona
en gran medida el proceso.
Por tanto, la enseñanza y el aprendizaje son dos fenómenos correlativos
y relacionados por lo que se denomina la relación didáctica. Se distinguen tres
etapas en la acción didáctica:
a.
Planteamiento. En esta etapa se formulan los
objetivos educativos y los planes de trabajo adaptados a los objetivos
previstos. La formulación de un plan implica la toma de decisiones anticipada y
la reflexión con anterioridad a la puesta en práctica.
b.
Ejecución. Posteriormente al planteamiento, el
profesor pone en práctica los recursos y métodos didácticos, desarrollándose el
proceso de enseñanza.
c.
Evaluación. Es la etapa en la que se verifican
los resultados obtenidos con la ejecución, materializándose en el proceso de
evaluación.
Por tanto, el proceso de enseñanza-aprendizaje se desarrolla en varias
etapas, y comporta un proceso de comunicación entre el docente que enseña, que
transmite unos conocimientos y a quien se enseña, el alumno o también denominado
discente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario